Permanecer sin agua, qué triste realidad de quienes vivimos en la calle San Miguel al 600 de nuestra ciudad. Sufrimos por el agua potable desde hace seis meses aproximadamente. ¿A quién responsabilizar de tamaña carencia? ¿A dónde acudir? Es increíble que a esta altura de nuestras vidas no contemos con lo elemental para la salud. Es preciso que la SAT de cuenta de esta falencia que nos arrincona en el olvido y nos priva de lo primordial para las necesidades básicas que nos apremian. La cobran como si la tuviéramos y la pagamos sin tenerla. Exigimos una solución a la brevedad.

Nelly Elías                                   

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